Codesarrollo: Entrevista a Carlos Gómez Gil

El Col·lectiu

 

¿Cómo definiría el codesarrrollo?

Desde mi punto de vista, el mínimo común denominador que tiene que tener el codesarrollo vendría dado por aquellas acciones que se llevan a cabo en el espacio transnacional, en las que intervienen de forma directa los propios inmigrantes en la identificación, materialización y/o ejecución de estas actuaciones, junto con otras entidades o instituciones, con la finalidad de mejorar las condiciones de vida y el desarrollo económico y social de las poblaciones destinatarias, estableciéndose una relación horizontal entre comunidades del país emisor y receptor como un complemento de la acción.

Hablamos así de unas prácticas de codesarrollo determinadas por la necesidad de una dimensión transnacional en las actuaciones, en las que deben de estar directamente comprometidos los inmigrantes y sus asociaciones, ya sea en la identificación de necesidades, en su diseño o en la propia ejecución de las actuaciones, que deben tener un propósito inequívoco de mejora de las condiciones de desarrollo económico y social de las poblaciones destinatarias y de sus condiciones de vida, a través de unas relaciones distintas entre las comunidades que intervienen en las iniciativas, tanto en países emisores como receptores, por medio de una horizontalidad, respeto y corresponsabilidad en las actuaciones. Este es el mínimo común denominador que debe presentar el codesarrollo para que podamos identificarlo como tal.

¿Por qué y para qué hay que vincular inmigración y cooperación?

Para encauzar adecuadamente las acciones de codesarrollo que emprendamos no se pueden comprender las migraciones desde patrones exclusivamente económicos y sobre todo desde nuestro esquema de la economía funcional y desarrollista. Y esta es la razón por la que muchas de las propuestas que se están haciendo sobre el codesarrollo están abocadas al fracaso; porque consideran únicamente la dimensión instrumental del trabajo que tratan de proporcionar al inmigrante o retornado, sin caer en la cuenta de que es un medio en un conjunto de otros elementos imprescindibles para un buen desarrollo. Y muchos de ellos trascienden al propio inmigrante, incluso hoy en día a las naciones mismas. Es importante tener en cuenta las limitaciones del codesarrollo, especialmente si se trata de vincular a unas políticas de freno de las migraciones. Sin duda, el codesarrollo no es suficiente para transformar el tejido complejo de relaciones comerciales, financieras, económicas, las necesidades de financiación, de creación de recursos productivos y de dispositivos sociales que permitan un crecimiento sostenido en continentes eneros.

De lo que no hay duda es que, desde todos los puntos de vista, lo que buscan en la migración quienes salen de sus países no lo encuentran en las alternativas de desarrollo y cooperación tradicionales que se proponen desde los países occidentales. Por ello, es esencial pensar en términos de desarrollo mucho más amplios, que aseguren condiciones de vida a los inmigrantes, derechos, participación pública, respeto, dignidad, protección, acceso a un mínimo bienestar para ellos y sus familias, todo lo cual va más allá de lo coyuntural y se sitúa en plazos temporales amplios. No es únicamente la ausencia de trabajo la causa que genera migraciones, sino otros elementos menos tangibles pero tanto o más relevantes vinculados a esa ausencia de perspectivas vitales, como la existencia y el reconocimiento de derechos, el disfrute de libertades, y poder disfrutar de un trato igualitario basado en leyes universales; y en todo ello, las dinámicas familiares son mucho más importantes de lo que hasta ahora se ha considerado. Como algunos investigadores han destacado, el trabajo es un medio esencial para adquirir recursos económicos, pero no lo presentan (los inmigrantes) solo como un medio para conseguir recursos. Se entiende con ello que el trabajo, la obtención de ingresos, no puede separarse del reconocimiento de derechos sociales, derechos laborales, acceso a la sanidad, protección legal, igualdad de trato, libertad en el sentido amplio de la palabra, junto a una cierta capacidad para decidir sobre su vida y la de su familia. Y por tanto, hay que tratar de plantear nuevas propuestas de cooperación que trasciendan a las fórmulas tradicionales y que sean capaces de aprovechar las potencialidades que los inmigrantes y las migraciones plantean hoy en día.

El codesarrollo tiene un discurso muy positivo acerca del papel de los inmigrantes, son “protagonistas”, “vectores” o “agentes” de desarrollo. ¿Cómo se relaciona esta visión positivista con la situación real de la población inmigrante, en su gran mayoría condenada en nuestro país a condiciones de infraciudadanía?

El codesarrollo exige inexcusablemente el respeto y el reconocimiento del inmigrante como sujeto de derechos, superándose así los fuertes procesos de exclusión que todavía se dan en algunos lugares, para lo cual, es necesario que los ayuntamientos asuman progresivamente más competencias en materia de política migratoria, en la medida en que son a fin de cuentas quienes reciben de forma directa las migraciones y están suministrando los dispositivos básicos para la convivencia. Esto pasa por contar con mayor disponibilidad, capacidad y formación (además de recursos, lógicamente), superando así la barrera que numerosas localidades han puesto hacia los inmigrantes y que les lleva a ver con distancia -cuando no con recelo o incluso con desprecio- todo lo relacionado con ellos, como si de invasores se tratara. De esta forma, produce sonrojo contemplar en algunas administraciones públicas como se les llena la boca al hablar de codesarrollo cuando hacen dejación absoluta de sus obligaciones más elementales sobre los inmigrantes, o cuando generan discriminación y rechazo sobre los mismos, y no es ninguna exageración. El famoso “contrato de integración” propuesto por la Comunidad Valenciana, con el propósito de que respeten las costumbres y tradiciones valencianas, cuando esta misma Comunidad “dice” ser pionera en materia de codesarrollo, es buen ejemplo de lo que decimos.

Por tanto, a los inmigrantes no se les puede pedir que intervengan en esa dimensión comunitaria e institucional inherente al codesarrollo sin contar con un reconocimiento político e institucional previo, sin eliminar los espacios de exclusión, marginación y vulnerabilidad que se ceban en ellos tan frecuentemente y que subsisten en tantas ciudades y municipios. De esta forma, es absolutamente prioritario apoyar los procesos de consolidación social de las comunidades de inmigrantes en barrios y ciudades, pues desde la precariedad extrema difícilmente podremos avanzar en los compromisos que exigen las acciones de codesarrollo. Es esencial trabajar para favorecer los procesos de convivencia, integración y autonomía personal de los inmigrantes como sujetos de Derecho, eliminado las bolsas de marginalidad y sacando a los inmigrantes de todo lo que sean ghettos. Por ello, debe avanzarse en el sentido de que la población inmigrante participe, intervenga, acuda y utilice los recursos públicos normalizados como factor clave para construir el codesarrollo, que se basa precisamente en la reciprocidad, el reconocimiento y la plena incorporación de la población inmigrante en municipios y ciudades.

Los principales actores públicos y privados reconocen que la definición del concepto aún no es satisfactoria y que las acciones siguen perteneciendo al ámbito de lo experimental. Frente a experiencias muy diversas que cuentan con la participación de organizaciones muy distintas, ¿se puede hablar de un codesarrollo de derechas y otro de izquierdas?

De esta forma creo que no, pero lo que sí hay con claridad son gobiernos autonómicos y municipales de derechas que están utilizando de manera falsa y populista el codesarrollo, desvirtuando sus capacidades y pervirtiendo sus objetivos, intentando llamar codesarrollo a cosas que no lo son o simplemente a actuaciones de cooperación tradicionales. Mientras que en la izquierda veo más precauciones, una mayor preocupación por tratar de avanzar con cautela en este proceso incipiente y de plantear políticas novedosas. Aunque en todos los casos, también habría que destacar algunas ONG que se ofrecen como vendedores de denominaciones de origen y certificados de autenticidad, para ofrecerse como valedores de proyectos que no reúnen los requisitos básicos del codesarrollo, o aquellas que se ofrecen a legitimar y validar cualquier política, aunque no tenga nada que ver con el codesarrollo, con tal de que haya subvenciones y dinero abundante. Por ello creo que es importante actuar con rigor y exigir un mínimo común denominador a todos los que quieran trabajar desde el codesarrollo y utilizar esta denominación, y también a las organizaciones sociales, claro.

 
Junio de 2008

Debates sobre desarrollo es un portal web gestionado por el Col·lectiu d'Estudis sobre Cooperació i Desenvolupament